La entrega del premio MTV por parte de Larissa Riquelme a Lady Gaga me parece perfectamente natural. Quizás el Universo reaccione buscando el balance y anule la estupidez de una con la de la otra, convirtiéndolas en polvo. Habiendo dicho esto, ¿les parece este, un comentario generado de una profunda envidia interna que pueda tenerle a ellas?
Adoro leer a Carla Fabri y su Canasta Mecánica los fines de semana. Es probablemente lo único interesante que hay en ABC, aunque creo que alguien debe acercársele y ofrecerle un blog para una mayor cantidad de lectores, que sus contenidos siempre son perfectos para el debate. Pero luego de leer su última publicación titulada Larissa Riquelme y los Cangrejos, no pude evitar arquear las cejas y poner cara de personaje de anime con un signo de interrogación sobre la cabeza.
¿Realmente existe alguien con un coeficiente intelectual aceptable que pueda tenerle envidia a alguien como Larissa Riquelme?
Alegando envidia y falta de sentido del humor, se defiende a esta futura ex-paraguaya demostrando sus majestuosos y endividables logros: salir en la revista brasilera PlayBoy en 3D, subir el rating de un programa de farándulas y chismes mejicano, una relación sentimental con un tal Koque Oneto (de quien nadie duda que es hetero, clarísimo) y una agenda apretada de actividades de alto contenido cultural y progresista. Casi parece sarcasmo, pero la autora del texto habla con una seriedad decepcionante.
¿Por qué no festejar el éxito de una compatriota?, dice ella, y yo pregunto, ¿una compatriota vendería a su propio país por dinero? Yo no tenía ningún problema con el éxito que consiguió la, ehem, modelo de 25 años al comenzar el mundial, porque ingenuamente pensaba que ella estaba realmente apoyando a la selección paraguaya, en vez de promocionarse a sí misma descaradamente. Verla posar con una remera española fue el principio de una serie de actuaciones lamentables que dejaron al descubierto sus principios, o mejor dicho, su falta de ellos, y lo que siguieron no fueron más que demostraciones de la clase de persona que es realmente.
Todo bien con que cada ser humano tenga la libertad de hacer de su orificio anal un búcaro destinado a la ostentación de flores y rosas, pero lo que me molesta que no se tiene en cuenta cuando a los detractores se nos tilda de antipáticos o envidiosos, es el innegable hecho de que una persona que haya alcanzado cierto éxito mediático, no puede evitar representar a su país una vez que cruce las fronteras. Y no se trata de una obligación moral o ética, sino simplemente del hecho de que las preguntas sobre el país de origen nunca faltan a la hora de enfrentarse a la prensa extranjera. ¿De dónde viene esta persona famosa? ¿Cómo es su país? ¿Qué puede contarnos de ese lugar que pueda interesarle al público internacional? Sea de la profesión que sea, una persona “famosa” siempre recibe preguntas de esa índole.
Por supuesto, según Larissa Riquelme, Paraguay es un país de 6.000 habitantes con mujeres putas que se calientan con facilidad y se dejan manosear sin vacilar. ¿Dónde cabe la envidia en esta ecuación? No logro entenderlo.
No defendamos lo indefendible, si vamos a hablar de envidia, déjenme decirles que le tengo una sana envidia a personas como Berta Rojas o Renate Costa, que llevan lo mejor del Paraguay a varios rincones del planeta. ¿Pero a Larissa Riquelme? ¿Me estás jodiendo? Yo no soy el ejemplo de patriotismo perfecto, pero si estuviera en mis manos llevar un pedacito de esta tierra a destinos alejados, al menos haría la tarea.
Carla Fabri termina con una fábula sobre unos cangrejos, y déjenme terminar diciendo que la única razón por la cual los cangrejos latinos no dejan escapar al que intenta salir, es simplemente porque el primer cangrejo que intenta salir no sabe de donde viene ni adonde va, pero esperen a que este cangrejo se ponga siliconas y comience dejarse manosear por los demás crustáceos, ahí de seguro lo dejan volar.

Buenisimo Manu! Amén por tu escrito, en serio. Opino igual que ti.
Yo tampoco pude creer lo que escribió Fabri en la revista, la leo siempre también.
Muchas gracias =)
Increeible! me encanto!! Una mas y no pedimos mas!! Juerrza Manu!!
Totalmente de acuerdo contigo Manu, me encanta cómo escribís. Seguí así.
Muchas gracias =) espero leer tus comentarios siempre por acá =)
me encanta.. totalmente de acuerdo con vos..
ya lo dije en el muro de pepa y fui tildada de ´´envidiosa´´,todos tenemos derecho y somos dueños de nuestro destino,pero tanto invierten este tipo de chicas en cirugias y adornos ,pq n invierten ademas en un curso de diccion,oratoria ,como manejarse en publico,son menos costosos q otros gastos en los q incurren y lo bien q les haria,y tal vez les ampliaria el horizonte,quieren trascender ,preparance p ello, no solamente con clases de aerobics ,sppining,alargues ,lentes de contacto y ducha solar .
jajaja muy cierto apoyo totalmente…tb me dijeron poca apertura mental y otras cosas mas x no estar de acuerdo con larissa pero bueno jaja
Todo bien. Se acepta la diversidad de opinión. Sólo se pide un poquito de cuidado con la descalificación.
Por qué será que tiene más estatus desacreditar y ofender que reconocer méritos ajenos por más mínimos que ellos sean?
Saludos
Carla
pd: con tanta testosterona dominante, a las mujeres no es siempre más dificil todo, incluso ser tontas
Yo no tengo ningún problema con los “logros” mediáticos y económicos de la señorita, si a eso se refiere, que por cierto no son por mérito propio, sino gracias al equipo de marketineros que la empuja en cualquier dirección. Solo tengo problemas con la generalización de que todos somos unos envidiosos por el simple hecho de no tener lo que ella tiene.
Para mi la envidia no es un estado aislado, sino que justamente se me genera por el reconocimiento de los logros conseguidos mediante formas que yo considero dignas de aplaudir.
Pueden haber pequeños méritos por parte de la persona, pero cuando esa misma persona los opaca con acciones más vistosas y poco respetables, es porque ni esa persona está interesada en sus propios y verdaderos méritos.
De todas maneras, no vale discutir sobre ellos. Poco o nada me interesan. Lo único que quiero descalificar es la generalización. Por todo lo demás, agradezco su respuesta.
Muchos saludos!
Carla, justamente estaba hablando de ésto en clase la vez pasada.
Sinceramente creo que nadie es tan estúpida, al contrario, esta mujer es tan inteligente que copia el juego de las modelos y vedettes faranduleras del vecino país (Argentina, claro): El Papel de Pelotuda, que por lo visto vende y ahora le va tan bien que puede ir hasta Brasil :O a radicarse para darle el pum-para-arriba final a su carrera.
Saludos!
Méritos? qué méritos?
jajajaaaaaaaaaaaa Manu es lo más simpático que leo en MESES, recuerdo perfectamente ese domingo en que leí el artículo de Carla Fabri, y como desde que tengo como 14 años amo leerle a esa mujer, intenté figurarme el positivismo hacia Larissa, y concordé con ella en muchas cosas, es decir, me resultaron “aceptables”, el típico “y bueno mbaé…”. Pero tuve exactamente la misma reacción que vos cuando leí lo de la envidia, recuerdo que como era Carla quién lo escribía intenté preguntarme a mi misma si realmente mi rechazo hacia Lari se debía a una insondable envidia inconsciente… pero no, definitivamente, por más que busqué y rebusqué el indicio de alguna envidia oculta, no había tal cosa. Por eso ahora que leo esto casi muero de risa jajaajajaja me encantó la parte en la que describís la concepción que Lari tiene de nuestra patria XD
Estimado compatriota “Mr. Cristal” o como sea se llame Ud:
Antes que nada, me apresuro en reputar su artículo como bastante pobre y rebuscado, sosteniendo que efectivamente dentro de sus críticas -muy tendenciosas por cierto- se observa claramente un menoscabo hacia una dama que -bien o mal- ha tenido un rotundo éxito mediático y profesional.
Si bien es cierto Larissa ha evidenciado no tener muchas luces ni suficiente cultura, no es menos cierto que ha sido muy inteligente para aprovechar su suerte y saber administrarla para llegar a donde llegó, y probablemente llegará aun mucho más lejos.
También es verdad que dijo que somos un país de seis mil habitantes (creo que quiso decir que esos son los olimpistas, contados los alquilados), pero JAMÁS LA ESCUCHÉ MENCIONAR QUE ES UN PAÍS DE PUTAS QUE SE CALIENTAN FÁCILMENTE Y SE DEJAN MANOSEAR. Si ud. interpretó sus palabras de ese modo, hágase cargo de ello, pero no ponga en boca de otro lo que quiso entender a su manera.
En cuanto a la camiseta de España que se puso, por lo que la tilda de “futura ex paraguaya”, no alcanzo a comprender si por qué tal conducta la convierte en algo así como una traidora. Conozco centenares de personas -casi todos paraguayos- que acostumbran a coleccionar camisetas de otros países o de otros clubes del mundo, lo cual no implica que traicionan a su país o a su club cuando se las calzan. Los jugadores de fútbol por ejemplo, suelen hacerlo al terminar el partido con sus ocasionales rivales. La liviandad de esta parte de su comentario realmente me abruma.
Ud., apreciado amigo, como muchos otros ENVIDIOSOS (sí señor, sus palabras denotan envidia), se toma de los errores o metidas de pata de la “ignorante modelo” para criticarla, comparándola con otras personas exitosas, como Berta Rojas o Renate Costa, ante quienes aquella estaría perdiendo la “carrera intelectual”.
Respecto a su “sana envidia”, le aclaro que este defecto, como PECADO CAPITAL que es, no admite SALUD ALGUNA. La envidia es siempre mala, dañina, peligrosa, y genera como consecuencia otros sentimientos y pensamientos negativos hacia quien se dirige. Quien envidia no puede en ningún caso tener buenos deseos hacia quien le inspira ese horrible sentimiento. Por tanto, tal “sana envidia” que ud. dice tener hacia esas personas que nombró es en realidad otra cosa, salvo que haya querido decir ADMIRACIÓN.
En mi caso, admiro bastante y mucho a varias personas exitosas, a las que nombró y muchas otras, incluso a Larissa, por haber llegado a donde llegó con las limitaciones que tiene y que ud. utilizó exclusivamente para criticarla.
Finalmente, lo invito a releer su artículo y revisar sus pensamientos. No pretendo con ello que modifique sus convicciones, sino únicamente a tener más en claro algunos conceptos y determinados valores, que quizás lo ayude a criticar de modo más sutil y generoso. Espero no haberlo irritado, y haya podido llegar al final de este comentario. Hasta siempre.